Woebot, el robot que ayuda en tu terapia

Woebot, el robot que ayuda en tu terapia

¿Pueden los algoritmos tener empatía? Pues, aunque suene raro, ¡resulta que sí! Hoy en día los robots nos cuentan chistes y solucionan constantemente nuestras dudas, algo que nos provoca sentimientos que van del asombro al miedo. Pero como actualmente es un hecho, ¿por qué no aprovechar la tecnología para buenos fines?

Eso es precisamente lo que ha hecho la Universidad de Stanford, que ha desarrollado un chatbot llamado Woebot, que actúa como un asistente que te ayuda a mejorar el estado de ánimo, como un psicólogo humano. Este algoritmo pretende conectar emocionalmente contigo, dándote la oportunidad de hablar sobre tus problemas y preocupaciones, y además te ofrece asesoramiento.

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¿Puede un robot sustituir a un profesional? 

No os cuento ninguna novedad si os digo que el contacto humano es fundamental en la medicina. De hecho, está demostrado que la relación médico-paciente favorece al proceso de curación. Sin embargo, aunque un robot no pueda actuar en el lugar de un médico, sí que puede ayudar, ya que es capaz de automatizar la terapia cognitiva conductual siguiendo una serie de pasos que identifiquen los pensamientos tóxicos. Woebot mantiene conversaciones dirigidas, teniendo la capacidad de comprender una gran cantidad de respuestas. Te escribe y guía por todas las etapas de la terapia, asegurándote de manera anticipada que nadie podrá ver las respuestas, pero ofreciendo vías de comunicación con personas si la situación del usuario es grave.

 

 

¿Es Weobot el primer chatbot terapéutico?

Si pensáis que esto es súper moderno os vais a quedar con la boca abierta cuando os cuente que ¡no! Fue en 1966 cuando apareció el primer robot conversacional, Eliza, desarrollado por Joseph Weizenbaum para imitar un “psicólogo Rogeriano”. Eliza usaba algunos trucos ingeniosos para crear la ilusión de una conversación inteligente, por ejemplo, repitiendo respuestas a una persona o realizándole preguntas abiertas, tales como:  “¿De qué manera?” o “¿Puedes pensar en un ejemplo específico?” El propio Weizenbaum se sorprendió al ver que muchos pacientes contaban secretos muy personales al sentir que estaban hablando con un terapeuta real.

Alison Darcy, la psicóloga de investigación clínica a la que se le ocurrió la idea de Woebot, explicó que tanto Eliza como Woebot son eficaces porque, para los pacientes, una conversación es una manera natural de desahogarse, desprenderse de su angustia y recibir apoyo emocional. También afirma que las personas cada vez son menos reticentes a hablar con una máquina y disfrutan de su conversación con Woebot, como si se tratase de un verdadero terapeuta. “La gente habla de sus problemas por una razón. La terapia es conversacional”, dice.

 

 “Hay pruebas convincentes de que las personas con niveles más leves de depresión pueden beneficiarse de varios tipos de terapias online o basadas en la red” dice Michael Thase, el profesor de psiquiatría en la Universidad de Pennsylvania (EEUU).

 

También aclara que los estudios demuestran que la tecnología funciona mejor con la ayuda de una persona real. “Es útil pasar también tiempo con un terapeuta de verdad”, explica el profesor.

 

Si necesitamos contacto humano, ¿por qué programar robots para ello?

El caso es que Woebot no está solo. Embodied Labs creó “We are Alfred” , que usa la Realidad Virtual para mostrar a jóvenes estudiantes de medicina lo que significa el envejecimiento. Todos pueden ser Alfred y sentir durante 7 minutos lo que sería vivir como un hombre de 74 años con discapacidad audiovisual. ¿Cuál es su objetivo? Resolver la desconexión entre médicos jóvenes y pacientes de edad avanzada debido a su gran diferencia de edad.

Investigadores de la Universidad de Michigan y Medical Cyberworlds, Inc. utilizaron la tecnología humana virtual llamada MPathic-VR, una aplicación informática que permite a los estudiantes hablar con humanos virtuales emotivos, que pueden verlos, escucharlos y reaccionar ante ellos. Por lo tanto, pueden practicar cómo transmitir malas noticias  tanto a pacientes como a sus familiares.

 

Pienso, luego opino.

¿Serán las máquinas las que nos enseñen cómo ser empáticos? Quizá enseñarnos no, pero a la vista está que nos pueden ayudar a expresar mejor nuestros sentimientos y a desahogarnos. Saber cómo se sienten otras personas es fundamental para poder ponernos en su lugar.  A veces el miedo a ser juzgado por la sociedad provoca que a la gente le de vergüenza acudir a un profesional, por lo que pedir ayuda sin que nadie lo sepa puede ser liberador. Yo creo que todas las herramientas que sirvan para ayudar son bienvenidas. Y más en este loco mundo en el que cada vez nos comunicamos más a través de las pantallas. Si utilizamos la tecnología para las cosas más banales, ¿por qué no aceptarla para las más importantes?

¿Hablaríais sobre vuestros problemas con un chat? ¿Conocéis alguna herramienta más que podamos incluir?

Dejadnos vuestra opinión en comentarios, y ya sabéis… ¡Vivir es compartir!

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Soy María Muñoz, graduada en ADE y digital manager en construcción. Adoro leer, llevar el pelo mojado, fotografiar anocheceres, viajar y salir a bailar. Así que ya sabéis, ¡Que el fin del mundo os pille bailando! o leyendo TuInteligenciaArtificial…

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