¿Qué es un algoritmo?

¿Qué es un algoritmo?

Algoritmo es una palabra que desde hace tiempo escuchas en todas partes, pero ¿sabes realmente qué es un algoritmo?

Algoritmo de aprendizaje automático o machine learning, algoritmo de Google, algoritmo de Facebook, algoritmo de Instagram, algoritmo de Youtube, algoritmo de Euclides, algoritmo de Dijkstra… Y algoritmo del algoritmo.

Este concepto nos persigue y aparece a diario en noticias, en blogs, en redes sociales y en cualquier medio de comunicación que se precie, así que vamos a intentar entender qué es un algoritmo de forma sencilla.

¿Sabes qué es un algoritmo?

Según las definiciones formales que podemos encontrar un algoritmo es…

En matemáticas, lógica, ciencias de la computación y disciplinas relacionadas, un algoritmo es un conjunto prescrito de instrucciones o reglas bien definidas, ordenadas y finitas que permite llevar a cabo una actividad mediante pasos sucesivos que no generen dudas a quien deba hacer dicha actividad. Dados un estado inicial y una entrada, siguiendo los pasos sucesivos se llega a un estado final y se obtiene una solución. Los algoritmos son el objeto de estudio de la algoritmia.

A ver, recapitulemos porque así no hay ser mortal capaz de entender a qué nos referimos cuando escuchamos este término… Para los seres humanos de a pie, como yo, diremos que un algoritmo es una serie de instrucciones sencillas o pasos que se llevan a cabo para solucionar un problema.

Es importante destacar que un algoritmo debe ser finito y que las instrucciones deben ejecutarse de forma ordenada. Cualquier algoritmo tiene una entrada o input y una salida u output, y entre ambos procesos se encuentran los pasos o instrucciones finitas que se realizarán para hallar la solución al problema.

Por tanto, los algoritmos resuelven un problema mediante un número finito de pasos elementales. Se trata de pasos tan sencillos que cualquiera puede realizarlos, incluso las máquinas.

Utilizamos algoritmos en nuestro día a día

Diariamente usamos algoritmos en nuestra vida y lo desconocemos. Si pensamos en qué es un algoritmo con esta definición sencilla que hemos visto seguro que se nos ocurren muchos ejemplos de algoritmos que aplicamos de forma cotidiana.

Una receta de cocina de espaguetis en salsa boloñesa es un algoritmo, las instrucciones para montar un mueble de Ikea es un algoritmo, una tabla de multiplicar es un algoritmo.

¡Gracias a la estantería Fjälkinge de @IKEASpain he entendido qué es un #algoritmo! Increíble pero cierto... 😏 #BeIntelligent Clic para tuitear

Si pensamos en el ejemplo del mueble de Ikea e imaginamos que vamos a montar la estantería Fjälkinge que acabamos de comprar, el algoritmo son las instrucciones que nos dirán de forma sencilla cómo montar nuestra estantería, el input de este algoritmo serían las piezas que componen la estantería y el output sería la preciosa estantería de diseño modular que acabaremos teniendo instalada en nuestro salón.

Seguro que así lo entendemos mucho mejor, ¿verdad?

Algoritmos y máquinas, la revolución mundial

Aunque los algoritmos forman parte de nuestra vida desde hace muchísimos años, sin duda lo que está revolucionando el mundo es la unión de éstos con las máquinas.

El matemático Alan Turing fue la primera persona que relacionó ambos conceptos y el primero, también, que fue capaz de imaginar los ordenadores como los conocemos hoy día. Además, Turing mantenía que las máquinas podrían llegar a pensar por sí mismas… y perece que no estaba muy alejado de la realidad.

Lo que hoy conocemos como la “máquina de Turing”, en un principio fue definida como una “máquina automática” por el propio Alan Turing, en el año 1936 en la revista Proceedings of the London Mathematical Society.

La máquina de Turing no existe como tal, sino que se trata de un dispositivo hipotético, consistente en una tira de cinta infinita sobre la que se realizan operaciones de forma repetida hasta encontrar soluciones. Simula la lógica de cualquier algoritmo computacional y resulta muy útil para entender las limitaciones del cálculo mecánico.

Según Ricardo Peña Marí, profesor de la Facultad de Informática de la Universidad Complutense de Madrid, la Máquina de Turing es “el precursor de los ordenadores: tiene una memoria, unas instrucciones (un programa), unas operaciones elementales, una entrada y una salida”.

Por tanto, los dispositivos que usamos hoy día como smartphones, tablets u ordenadores, entre otros, son máquinas de Turing.

En toda problemática mundial podemos decir que existen dos tipos de problemas, los que pueden resolverse mediante una máquina de Turing y los que no. Los problemas que pueden resolverse mediante la máquina de Turing son los conocidos como “computables” y los que no pueden resolverse de esta forma se conocen como “no computables”.

Esto, si lo traducimos al mundo real, es lo mismo que dividir tareas entre las acciones que pueden realizar las máquinas o acciones que solo pueden ser realizadas por personas.

Para comprender mejor los algoritmos y la informática hay que entender que una máquina funciona al realizar muchas tareas pequeñas a la vez, por lo que los programadores informáticos traducen los problemas del mundo a un lenguaje comprensible para las máquinas.

Los programadores descomponen la realidad en problemas en sucesión que las máquinas pueden ejecutar.

El trabajo de los programadores informáticos consiste en traducir los problemas del mundo a un lenguaje que una máquina pueda entender.

Ahora os cuento mi opinión…

Actualmente las únicas tareas no algoritmizables son las actividades relacionadas con las emociones y la creatividad, pero ¿crees que llegará el día en que las máquinas también puedan llegar a ser creativas?

Viendo como evoluciona todo, seguro que el día en que las máquinas puedan ser creativas no está muy lejos, ¡y yo espero poder verlo!

Esperamos que este post os haya servido de ayuda para entender mejor qué es un algoritmo, ya que es un término que está muy presente en nuestro día a día. Si se te ocurre algún otro ejemplo con el que que podamos entender qué es un algoritmo de forma sencilla, ¡te espero en los comentarios!

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Sin saber cómo, un buen día el marketing llegó a mi vida para quedarse. Autodidacta, inconformista y cactuslover por naturaleza. Me faltan horas en el día para aprender todo lo que me gustaría. Quédate, tengo un par de cosas que contarte…

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